Para París no es vano el sobrenombre de la ciudad de la luz. Pocas grandes ciudades en el mundo destilan romanticismo y bohemia en igual medida. Sin embargo, el objetivo de la exposición no es otro que buscar las sombras que toda luz brillante produce, la noche, lo insólito. Los contrastes en la fotografías aparecen enfatizados, con sombras profundas y luces duras, creando una atmósfera confusa y atemporal, que puede llegar a mostrarnos la realidad onírica que cualquier detalle o lugar siempre esconden.
Desde el siglo II después de Cristo, la iglesia viene empleando el término "misterio" con el significado de representación sacra. No mucho después, fue el pueblo quien lo giró e invento el "misterio bufo", como un espectáculo grotesco. El misterio bufo era diversión e ironía, pero era también expresión, provocación y agitación de ideas.
Esta colección es una reinterpretación bufa, en ocasiones satírica, en ocasiones simplemente plástica, de la crucifixión de Cristo, desde la crítica al modo en que la iglesia ha mancillado históricamente la figura de Jesucristo.
La escenografía de la crucifixión se ha tomado del sereno y regio Cristo crucificado de Diego Velázquez, que en esta colección se desacraliza, toma vida, sufre, fuma, grita, oscurece , ríe y se hace mujer.
La sinrazón del desarrollo económico de la Costa del Sol hasta hace unos años nos ha dejado paisajes artificiales inconclusos. Pero estos lugares van mucho más allá de esa definición. Están cargados de emociones que esta colección trata de representar en los modelos que se sitúan en ellos. Hablan de tristeza, pesimismo y degradación. Se expresan también desde el surrealismo y el desapego de sentimientos y sensaciones propios del vacío y el quietismo al que nos arrastran estos lugares.